Si
Chipi no se hubiera ido hace veinte años hoy sería ella quién la acompañaría de
la mano en este gran viaje, porque es el viaje de las dos. En el que no cabe la una
sin la otra más allá de las barreras de la realidad. Un viaje esperado, soñado
y sobretodo alentador después de su descubrimiento tardío.
Una vez
a Ella, Aliety le entonó unas palabras
que inspiraron remanso -A veces los
hijos vienen a hacer lo que los padres no supieron o no pudieron hacer -. Eso se le quedó grabado a sangre. Ahora Chipi
ya no está y tampoco le dio tiempo a nada, pero aún vive su historia en la de
su hija. Ambas tan idénticas, místicas y manidas por el desconocimiento de la
ciencia.
Las
maletas ya están listas. Sólo unas fotos y cientos de informes deshacen esta maleta
en una historia real para mostrarle a Ella cómo la ciencia avanza y si por el
contrario aún no encuentra curas y a muchos se les va la vida en ello, otros al
menos empezan a disfrutar de un lugar en el que ya no es necesario hacerse
una inscripción en la mano para que sepan su mismo lenguaje.
Paco-C