miércoles, 21 de agosto de 2013

ÉL


Él llegó a su vida justo cuando Ella no esperaba a nadie, pero tiene la impresión de haberlo conocido desde siempre. Son diferentes, pero a la vez muy similares. Sus diferencias los acercan y sus similitudes los unen.

No es su príncipe azul. Es mucho más que eso. Su amigo, su compañero, su apoyo, su amor. Es el mástil robusto e idóneo al que agarrarse fuerte cuando se acercan las frías noches de invierno y otras tantas calurosas de verano también. Sus abrazos vienen cargados con el principio activo del cariño, el amor y la ternura que la han sobrepuesto a todos sus desperfectos.

Juntos aprendieron el uno del otro lo que era el amor. No pueden estar separados. Siempre tienen que tener algún tipo de contacto por mínimo que sea; El sofá se les queda grande si no se rozan. Sus labios se agrietan si no se besan. El tiempo pasa lento si no se abrazan. Sus tiempos no empiezan a contar hasta que no hacen las cosas juntos aunque si bien puedan ser distintas.

Pocas personas renuncian a su vida para darlo todo por la otra persona y Él es así. Único. Inigualable. A Ella muchas veces le emociona que Él sea así con Ella, pero también lo entiende porque Ella también es así.

Ahora ambos quieren que el tiempo pase muy deprisa y que duren un segundo las salas de espera porque bastante han venido esperando ya. Que por fin al corazón de Ella le den cuerda para rato y que deje de sentirse tan cansada.


Aún les queda todo por delante.
Paco-C


viernes, 2 de agosto de 2013

VEINTE



Hoy es viernes, pero hace veinte años era lunes y todo era muy distinto. Tan distinto que nadie se hubiese imaginado como se hubiese tornado esta historia que todavía continua.

Ella tiene marcado ese día a sangre en su mente como si fuese hoy. Es su recuerdo más fresco de la niñez. Es el punto de partida donde dejó de ser tan niña para empezar a entender de qué trataba la vida; vivir para después recordar.
Hubiera dado cien mil veces su vida para que Chipi no se hubiera ido tan pronto, pero la muerte no le mira el diente a nadie aunque Ella aún no logre comprenderlo del todo. De un día a otro todos tomaban helados juntos para un rato más tarde llorar en corro la pérdida de Chipi aquel sórdido 2 de agosto que nada miró antes de llevársela.

Veinte años cargados de vivencias y sobretodo de su ausencia. Veinte años que vienen cargados con aquellos detalles que a Chipi le faltaron por cumplir. Las casualidades no existen. Chipi murió, pero para Ella no morirá nunca porque luchar por una significa luchar por la otra.

Chipi sigue viva en cada centímetro de su lánguido cuerpo, en cada recuerdo, en cada momento de felicidad, en cada sentimiento de ira, pero sobretodo en su instinto de lucha y en cada abrir y cerrar los cajones que pese a las mudanzas aún huelen a ella.

En breve sólo las diferenciará una cicatriz en el pecho. La que para una significará una señal de guerra en señal de vida y para la otra lo que estuvo a punto de ser y no pudo ser.

Paco-C




Otras miradas