Él
llegó a su vida justo cuando Ella no esperaba a nadie, pero tiene la impresión
de haberlo conocido desde siempre. Son diferentes, pero a la vez muy similares.
Sus diferencias los acercan y sus similitudes los unen.
No es
su príncipe azul. Es mucho más que eso. Su amigo, su compañero, su apoyo, su
amor. Es el mástil robusto e idóneo al que agarrarse fuerte cuando se acercan
las frías noches de invierno y otras tantas calurosas de verano también. Sus
abrazos vienen cargados con el principio activo del cariño, el amor y la
ternura que la han sobrepuesto a todos sus desperfectos.
Juntos
aprendieron el uno del otro lo que era el amor. No pueden estar separados.
Siempre tienen que tener algún tipo de contacto por mínimo que sea; El sofá se
les queda grande si no se rozan. Sus labios se agrietan si no se besan. El
tiempo pasa lento si no se abrazan. Sus tiempos no empiezan a contar hasta que
no hacen las cosas juntos aunque si bien puedan ser distintas.
Pocas
personas renuncian a su vida para darlo todo por la otra persona y Él es así.
Único. Inigualable. A Ella muchas veces le emociona que Él sea así con Ella,
pero también lo entiende porque Ella también es así.
Ahora
ambos quieren que el tiempo pase muy deprisa y que duren un segundo las salas
de espera porque bastante han venido esperando ya. Que por fin al corazón de
Ella le den cuerda para rato y que deje de sentirse tan cansada.
Aún les
queda todo por delante.
Paco-C