jueves, 14 de octubre de 2010

EL AMOR

Raro sentimiento que a menudo pasa por nuestro corazón, nadie sabe de dónde viene ni a donde va. Por momentos se detiene y con las mismas sale disparado por la angustia de habernos tocado.
Ha visto amores de cerca, amores suyos, amores de otros, unos la han tocado de lleno, otros los ha vivido de fuera hasta espabilarla con lecciones desde el punto de la observación para cuando de verdad le toque ejercer ciertos roles.
Sabe que el amor se reserva desde que nace, y que siempre siente la necesidad de salir cuando brotan sus raíces y emergen del corazón hasta el exterior de uno mismo hasta blincar la tapia de la otra persona, pero una vez que salta desperdicia las burbujas del misterio que arrastran el amor al abismo.
Ella piensa que el amor dura todo y no dura nada, para que engañar a su sensibilidad abstracta y las ganas de enamorarse. Trae principios muy buenos con finales si cabe mejores porque terminan en duelo, en juicio y en la incógnita de muchas películas de lo que está por venir. Ya lo decía Eduard Puntset, el alma está en el cerebro, y con ello también el amor que es querer y calibra el sentido y los motivos para creer en él.
El amor  primero se siente, luego se hace y después muere. No es sólo una necesidad biológica aunque a veces la oscuridad y la luna tenue lo confudan. Tanto a falta de amor como el exceso de ella pueden perjudicar seriamente la salud..
Paco-C

miércoles, 13 de octubre de 2010

EL QUERER

Cada uno tiene una forma extraña de querer a rabiar a alguien, a veces hasta se le  hace rabiar de verdad de la forma más mezquina. Siempre lleva a mano un refrán español que dice; tanto quiere el demonio a los hijos que les saca los ojos. Cuánta  razón lleva.
Otras veces no sabes por qué quieres tanto una cosa tan pequeña si cuando crece se revuelca en el caos del universo.
El querer a veces se convierte en el sentir, para luego no sentir, el dar para luego no dar, el querer para al final no quererlo.
A veces Ella quiere lo que no tiene y desecha lo que tiene. No quiere que nadie intente rellenar con material denso sus faltas, porque entonces todo acaba faltándole. Sabe que su manera de querer a veces la encierra.
Sus pesadillas, remordimientos, tropiezos y otros accidentes apenas le han dejado tiempo para mirarse, quererse y amarse, porque en realidad a nadie le tiene que resultar egoísta saber quién es, que da y que recibe de ello. Si ellos dicen que es, puede que Ella pueda serlo o que todos se equivoquen respecto de Ella, pero si hay nexos en común, eso ya no es tan común. Ahora ejercita una breve lista para creerse quién en realidad es.
En realidad el querer no lo es todo, no terminan las cosas solo queriéndolas igual que el veneno que no mata, la sed que no se apaga o la muerte que no cura que Machado escribe en uno de sus poemas. Todavía en la vida existen quereres con los que no podemos.
Paco-C

martes, 12 de octubre de 2010

LA LUMBRE

Muchos fines de semana de invierno, aunque no era tiempo de siega el abuelo chispeaba el mechero encima de una estufa de leña y Ella se quedaba ensimismada al ver como saltaban chispas de luz que parecían auténticos segadores cargando garbillos de trigo y cebada.
Una siega parecida, parecían las veces que ella se atrevía a coger la hoz para afeitar a su abuelo. El pobre se desolaba del esfuerzo de la nieta y de parecer una matanza revocada desde el cariño.
Le encanta la textura de las barbas porque las prende el fuego y cuando las toca le recuerdan aquella siega. Ahora cuando no hay ninguna barba de por medio, se conforma con acariciar disimuladamente el césped para  rememorar los espinazos de la barba.
Detestaba el invierno pero estaba deseando que llegara para meterse bajo las faldas de la mesa de camilla y sentir ese hervor del brasero de leña que le reconfortaba tanto del frio. Se agarraba fuerte con las manos a la pata de la mesa para exprimir bien el calor y del mismo modo se remangaba los pantalones  para sentirlo más cerca. Sentir el calor es la debilidad dulce que le trasmite el calor lejos de sus ruidosas alarmas de incendios.
Paco-C

lunes, 11 de octubre de 2010

LA SANGRE

Si el mundo estaba contenido en medio del mar y la fragancia en el vaso, no resulta extraño que el ser humano pudiera estar vertido en carmín líquido que regaba con pasión cada músculo.
A veces Ella sufría desbordamientos de pasión por la nariz en medio de la adolescencia. Entonces los tablachos saltaban y sus despojos salían con impulso como si le hubieran dado un puñetazo.
Cuenta una noche que tanto se regaron los campos que se desbordaron y arrastraron a su abuela entre cuajones de carmín hasta los pies de su cama. Siempre ha escuchado que la sangre es el bálsamo de uno mismo, que a veces se embriaga y genera cantidades extremas que se derraman del vaso.
 Hay que saber contener la fragancia del vaso, desaguarlo cuando sea conveniente en el momento preciso sin brusquedades para que no se vierta el contenido entre las vísceras calladas que solo rugen de hambre en el momento menos oportuno por irrumpir afuera.

Sabe que hubo un corazón que crecía en forma de gota y era tal el peso que soportaba su raíz que estalló en mil pedazos. Ella aún lleva clavadas varias raspas de él en su pecho que ni el tiempo logra mermar de lo crudas que están.
Paco-C

sábado, 9 de octubre de 2010

LA CEGUERA

Nunca ha escondido que pendieran telas de araña sobre sus cristalinos ojos. Tampoco escondió que cientos de veces cerrara los ojos y se viera ciega ante situaciones que la hacían estremecer de desasosiego. Prefería levantarse a media noche a tientas sin coger sus gafas antes que cerrar los ojos para aislarse. No sentía el fuego pero olía el denso humo que atestaba sus lapsos.
A veces vienen fantasmas y se van, otras se quedan alimentando su mente con dúctiles espejismos de cuando era perseguida sin encontrar una salida con las palabras que no cuentan ni la mitad de sus quimeras
Nadie sabe dónde empezó y dónde se derrocó la batalla ni si es persistente como sus constantes vitales, pero sí que cada vez que llega a casa tarde no enciende la luz de la escalera. Prefiere subir a oscuras entre la tenue luz de su teléfono móvil recordando que mientras abre la puerta alguien encende la luz de su mesilla de noche.
Todavía hoy a veces ni se molesta en abrir los ojos o dirigir su mirada, si muchos aún  tienen su vista perdida.
Paco-C

viernes, 1 de octubre de 2010

LA DISTRACCIÓN

Para evadirse de los lobos y otros actores creó una especie de mundo a su medida que le proporcionara la tranquilidad y la evasión que su vida, aparentemente normal no le aportaba. Captaba fácilmente cosas simples que veía por la calle, las mismas que le sugerían millones de cosas. Jugaba con trastos que daban vida a cosas triviales, ramas, serrín y hasta alguna vez se ha sentado en un brazo del sofá de eskay de casa de sus abuelos  y mirando hacía abajo sin un espejo delante ha comenzado a escalonarse el flequillo.
Tendía a mirar hacía el suelo a cada paso que daba posiblemente fruto de aquella vez que quedó impactada por algo, como la vez que al estar a punto de coger del suelo una soga larga y fina, resultó ser una fila enorme de orugas que cuelgan su plaga dentro de bolsas en los pinos. Otra vez al estrenar unas gafas nuevas con otra graduación le sucedió algo parecido, no entendía porque al ponerse las gafas y mirar el suelo, veía éste lleno de portales con cierto desnivel y al quitárselas volvía a ver la realidad tal cual era..
Puede que sean estos motivos los que con frecuencia la lleven a fotografiar el suelo cuando encuentra un motivo poco evidente que le sugiere algo, aunque sólo sea un mero reflejo. Todavía no cuenta con una cámara réflex. Lo que sí es evidente es que fotografía y más tarde pinta un motivo  sobre esa imagen siempre con ojos de ciego para no terminar de revelar el significado íntegro de cada tiro. Desde hace años mira al suelo porque sabe que aquí en la tierra hay mucho que seguir captando y que por muy lejos que le quede el cielo no la va a olvidar nunca.
Paco-C



jueves, 30 de septiembre de 2010

EL RUIDO

Siempre le achacaron que tenía buen oído, no musical, porque de eso apenas nadie la entiende, sino de su capacidad de adaptación para escuchar hasta cuando el sonido más callado estaba en off.
Ella lo vio siempre como una especie de músculo que ejercitó sin querer en medio de aquella camada de lobos donde reinaban los murmullos en su contra. De todas maneras cuenta que leyó por ahí que si existe alguna anomalía en alguno de los sentidos siempre habría otro que se desarrollaría más. Aprendió a estar ciega como su entorno hacía y aprendió a saber escuchar para reflexionar cuando llegara el tiempo de extinguirse de la manada al emprender su huida. Su vida siempre ha tenido ruido de fondo a veces afable y otro más dolorido.
Tiene ciertos sonidos que rememoran otro tiempo, como el golpeo de las muletas contra el suelo, al igual que cuando oye arrastrar el andador por la plaqueta, cuando alguien va a gatas, el sonido del mechero falto de piedra, los grandes estornudos, la transportaban directamente hasta su abuelo paterno.
En cambio siempre que oye una escoba de palmas rasgando el suelo la transportan hasta su abuela paterna barriendo hojas de higuera y levantando aquel polvo picajoso.
A su abuelo materno lo rememora cuando oye ciertas cisternas descargar agua debido a su peculiar forma de llamar al wc, vate.
Del mismo modo cuando oye la fregona agitarse en medio del cubo con agua y friegasuelos atraen la figura de su abuela materna que cada vez que la visitaba aprovechaba para que le ayudara con la limpieza. También tenía una forma peculiar de sugerirle una limpieza rápida como que pasara el mocho una chispa por el medio.
El sonido de las latas de refresco siempre le hace recordar a su andamio más cercano, el de la amiga que siempre ha sido como su hermana aunque el tiempo y la distancia las hayan disipado y resurgido. Su amiga tiene especial debilidad al doblar cada lata que ve a su paso.
El canto de las tórtolas, las palomas la sumergían en el lapso que la vio crecer. Había algo que verdaderamente la aterraba, era el sonido de los helicópteros.
Paco-C

miércoles, 29 de septiembre de 2010

LA RABIA

Las presiones y malas estancias en la morada fomentaron que Ella fuera perdiendo el ardor de los secanos y el del abuelo l, algo que nunca debió hacer, pero se vio forzada para evitar una peor estancia entre aquella fría camada.
Quizá no fue su rabia la que dio rienda de expulsión y represión, sino la rabia en sí, que harta de callar y calmarse cosas sin recurrir al exterior estalló. Era la rabia de las rabias, la rabia que ordena sobre las iras de cada uno.
Fue como no saber decirle a la su rabia que ya debía salir y entonces la rabia de las rabias vomitó. Vomitó y lo hizo en medio de un bancal, en la parte trasera de la casa, lejos de la fachada. Arqueó cartas, las mismas que recibió tiempo atrás de alguna loba, cartas sembradas de palabras que sólo germinaron al principio. Ahí entendió lo que quería decir Nietzsche con eso de confundir lo último con lo primero. El principio escrito, franqueado y el vivido nada tenían que ver con los últimos años y el portazo final a aquella residencia.
Sacó las cartas con disimulo en la caja donde las guardaba. No pudo sujetar las ganas contenidas a la hora de deshacerse de ellas y las tiró contra el suelo con todo el coraje contenido por la prisa de otros, por la urgencia de una cama, por la soltura de las camisas recién planchadas, por la viveza de un beso al cerrar la puerta después de cada jornada laboral y lo que es más inhumano, repudiar el seguir viéndose solo.
Después hubo alguna que otra rabia mas contenida qué sacó llena de furia, como desquite aprovechando un torrente bastante parecido al de los lobos que aún Ella recordaba mojados en su recuerdo, en las que la prisa de alguien suponía situaciones incomprendidas para Ella. Fue un acto en el que Ella quiso eludir al tener que darle una pastilla a su perro enfermo y con malas maneras sugirió que lo hiciera otra persona insinuando que le tocaba al portero, que se dignara a hacer algo que no fuera sólo de su competencia.
Ahora Ella sabe a quién van dirigidas esas rabias que se forman,  que surgen sin querer como símbolo de protección ante cualquier sabotaje, ya que si nadie de su sangre le achacaba nada, tampoco ningún agente exterior tenía por qué hacerlo y menos poniendo Ella de su parte. Ha aprendido a sacar su carácter como medio de subsistencia y a veces parece que su boca muerde cuando comienzan a brotar de ella las palabras. Un comportamiento aprendido mediante su aislamiento en aquella morada de lobos todavía salpicados en su memoria ante cualquier asesino lento.
Paco-C

martes, 28 de septiembre de 2010

EL DAÑO

Su infancia marcada con el detonante de la partida de su madre al descanso eterno siempre la andaba marcando. Tuvo que soportar la aparente inocencia de los niños cuando le preguntaban por lo que no tenía y que la inmensa mayoría si viene conservando a lo largo de su camino.
No sólo le dolía cuando las preguntas iban directamente a ella, sino también recuerda una tarde en pleno calor de secano cuando todos los primos jugaban juntos y uno de ellos le preguntó a otro que donde estaba su padre, éste último que acababa de perder a su padre le respondió que estaba malo saliendo del paso y el primero respondió con descaro que estaba muerto. Ahí fue cuando empezó a ver la crudeza con la que muchas veces nos enfrentamos a poner una barrera a las duras pérdidas del ser y la extorsión que comete la  inexperiencia de los que conservan todo intacto.
El tiempo no deja de ser el eterno compañero de Ella tratando de sobrellevar el temporizador que controla su particular alarma de incendios. Su alarma desbasta  emociones que se oponen a dormir, atraviesan su espíritu sin licencia para conducir por las avenidas más angostas de su corazón.
El daño es el amo malévolo y trajinante de su memoria. Sus daños han venido siendo muchos y optó por querer olvidarlos para cuando le preguntaran no volver a recordarlos porque el daño irreparablemente sigue ahí, en su suburbio interior.
Paco-C

lunes, 27 de septiembre de 2010

LOS SECANOS

El cobijo de los secanos, como el nombre indica, fue más seco y frío de todos a excepción de lo que fue verse anegada en la boca del lobo con su único medio de subsistencia, la respiración artificial.
Los secanos bien le brindaban calor o Ella tenía que saber sacarlo. Los obstáculos eran la lejana cercanía en las vidas radicadas por el tiempo que se las fueron llevando y por las nuevas venidas que llegaron cesando.
Allí residían los recuerdos del germen de Ella. Seguía el recuerdo imborrable de su madre y muchas veces la confundían con ella cuando la veían. A menudo sus gentes y sus mentes esbozaban un retrato mental que unían a madre e hija, sus parecidos desaparecidos y la necesidad de incrustar el recuerdo en medio del abandono y la partida obligada de Chipi sin estoicismo alguno. Cada suéter que Ella se ponía a su abuela le recordaba uno de su madre.
Desde el momento que Chipi los abandonó a Ella a veces la llaman Chipi, que así la llamaban todos desde el cariño y la fricción.
Conmueve la forma en que las personas generamos la necesidad de ver lo que no está, de cambiar el dolor por un poco de sosiego y de tener presente algo tan parecido a lo que no pudo ser. Los secanos todavía hoy no han podido evaporar el recuerdo imborrable de Chipi porque su hija hace que  siga latente.
El que chipi dejara este mundo por que la llamaron en otro fue un duro trago para todos y en especial para su padre, abuelo de Ella. Siempre dijo que la muerte de su hija acabaría matándolo a él y así de duro fue.
Desde pequeña Ella supo que nombrar la muerte de su madre implicaba recordar algunas más. Una cadena maldita de muertes dulces e instantáneas.
Paco-C


sábado, 25 de septiembre de 2010

EL ABUELO l

Ha venido siendo la única cría que merodeó insistentemente por aquellos caminos y la que más tiempo pasó en aquel paraje.
Ella representaba las ganas de vivir hasta el último día de vida de su abuelo. Hubo un punto en que no se sabe cuál de los dos contaba los días que faltaban para que el fin de semana llegara. El abuelo contaba los días de la semana que faltaban hasta el viernes por la noche. Él esperaba a que el sonido de un coche apareciera entre el camino delineado por moreras y granados, y Ella contaba los minutos hasta bajar del coche y quedar allí abocada en su despeje, en mares con olor a azahar y brisas que apaciguaban brozas y virutas.
Era tal el temperamento del abuelo que Ella aún no se explica porqué la noche que él estaba cenando y ella llegó con sus padres del pueblo de su madre cuando aún vivía, hizo saltar un pegaloco en medio de un plato de ensalada. El abuelo no reaccionó del todo bien al acabar su camisa aderezada desde el cuello hasta los puños de aquel rico aceite. Pero era Ella la que le salpicó y no otra, era Ella que acompañada de aquel aceite hacía que las cosas entrasen mejor.
Eso había oído siempre, que las máquinas se engrasan y así las cuchillas desde las nuevas hasta las enrobinadas entran mejor, lo mismo pasaría con ciertos berrinches. Desde ese momento Ella sabe que contra el mal genio y las situaciones límite el aderezo perfecto es ese líquido dorado que baña lo que encuentra a su paso.
Entre otras situaciones, no olvida la noche en que le quebró un mero cigarrillo al abuelo que éste llevaba detrás de la oreja. Detrás de estas faenas y el temperamento había una complicidad muy estrecha entre ambos. Era la sensación extraña el sentir  que él sabía que Ella estaba sometida a una presión exterior que no le debiera tocar.
El abuelo le preguntada con frecuencia cúal era su estado, que él sabía que las cosas no funcionaban bien y que se fueran a vivir a otro lugar lejos de esa camada de lobos hambrientos de producir espanto. Pero Ella trataba de generar el menor tumulto posible para que su situación desmoralizante no cayera en otra peor. Cuando el abuelo poco a poco parecía anularse de esta vida, Ella aprovechaba cada rato para estar con él. Le ayudaba a buscar la pelota de tenis con la que ejercitaba sus manos ya enclenques a causa de un ictus. Le encantaba servirle el desayuno porque sabía que el abuelo estaba deseando comer dulces, pero él goloso del miedo repudiaba la medicación. Por eso cada vez que Ella insistía para que las tomara él se afligía, no porque sabía que debía tomarlas para mantener su estado, sino porque Ella lo era todo para él.
Aún recuerda el momento en que aprovechó para darle un abrazo a su abuelo, de esos que sabes que serán de los últimos porque algo puede cambiar de un momento a otro. Quizá fue el mejor abrazo que ha dado. Fue un abrazo lleno de ganas, cargado de sentimiento, de querer, fue un abrazo por haberle negado tantas veces la verdad y por compensar el vacío en el que estuvieron envueltos. Todavía hoy siente la fuerza de ese abrazo.
Durante el ingreso del abuelo en el hospital, él le pedía con asiduidad que le diera besos y que no se fuera. Aquello siempre la conmovía porque ella era quien más lo quería aunque se escondía al demostrarlo por tener que actuar en un escenario de repleto de fieras.
Paco-C

jueves, 23 de septiembre de 2010

EL TRASVASE

Se decantó muchas veces por volver al lugar que la vió nacer y crecer sus primeros años de vida pasando días llenos de vida para Ella y por supuesto para los que tuvieron que hacer de padres, abuelos y padrinos.
Tierras mojadas divididas por las aguas que otros donan y que los mosquitos pueblan aunque el clima allí siempre no era el idóneo, estaba la aspereza abocada en el temple de su abuelo y la delicadeza y la resistencia de su abuela. Ella trataba de calmar un poco la situación de sus abuelos paternos con su presencia, ya que siempre se desvivieron por y con Ella hasta el punto de maniobrar donde caerían algunos poderes.
Allí se instalaba cada vez que quería sin ni siquiera preguntar. Conocía cada rincón, cada senda, cada caída del sol que le servía para fijar la hora. Allí conoció las sensaciones de la temperatura en el trascurso de perder y recuperar la calma.
Nunca le importó rehacer el camino quitando la hierba que brotaba de los pequeños chispeos y de la falta de tarea del abuelo. No le importó tampoco romper alguna tubería a golpe de azada con tal de escribir su presencia en ese camino de vidas gastadas. Nunca le importó venir callando lo que la ciudad increpaba.
Un pecado quizá podría ser no haberse bañado nunca en el trasvase que la vio salir a flote. La torpeza, confiarse del árbol que daba nísperos cuando Pipi la empujó jugando hacia el caño que daba paso al agua de riego en pleno invierno. Ella quedó hecha una auténtica sopa helada.
Paco-C

miércoles, 22 de septiembre de 2010

SUS COBIJOS

Los fines de semana pasaban demasiado rápidos mientras que el resto de días se estancaban para ir dejando pedazos de vida  clavados por el tiempo.
Cuenta Ella que sigue creyendo que esos lobos no toleraban que pasara fines de semana fuera de aquella caja y huyera con lo justo y necesario a oxigenarse, unas veces entre pinos por el arabesco y largo recorrido del trasvase Tajo Segura y otras, algo más lejos entre cabezos y secanos desertando su pequeña libertad en un sitio más sosegado dónde no le deslumbren las luces de la ciudad que tanto la esperaban para no dejar ni tan sólo colarse el aire por las barandas.
Está demasiado acostumbrada a saber que poner dentro de su maleta para por si vuelve, para por si no.
Paco-C

sábado, 18 de septiembre de 2010

EL DESPERTAR

No le sorprende que sus despertares hayan solido ser poco placenteros, quizá porque con frecuencia se acostó con la cabeza llena de recuerdos, inquietudes, preguntas y preocupaciones  que no sabía cómo se extinguirían, lo que si supo siempre es que las abordaría.
Sólo necesitaba un espacio para pensar. Era en ese espacio donde mejores despertares ha tenido, dónde su abuelo se asomaba a verla dormir. Era algo que lo tranquilizaba y cuando Ella despertaba y salía a la calle éste siempre le preguntaba que si había apagado el acho. Fue una expresión que nunca nadie entendió de donde venía, al parecer rarezas o invenciones de él como otras tantas.
Hubo también malos despertares allí donde más de una vez ha sentido como si el mismo trasvase la traspasara en dos. Una de esas veces que ese sentimiento cobró vida fue un agosto recién estrenado aún de madrugada. No fue el calor el que puso en pie la casa, fue el dolor intenso que recorría los brazos de quién empezaba a tornarse en un ángel, que tiritó los cimientos de aquella balsa de aceite a dos manos. Aquella mañana se paró más de una vida.
Con los años fue experimentando sensaciones parecidas al verse atrapada en una casa oscura llena de lobos que aullaban enunciando que Ella estuviera lejos o lo más cerca para el disfrute de poder herirla.
Paco-C

viernes, 17 de septiembre de 2010

LA NUEVA MORADA

Todo se convirtió de la noche a la mañana en una lúgubre caja cerrada, en la que Ella parecía ciega por cada pasillo hasta conseguir llegar al último rincón. Allí aprendió a aislarse, un rasgo hoy para ella determinante. Nunca quiso perder la cabeza y terminar aullando como ellos. Prefería sentir el silencio a los murmullos ajenos a sus oídos que portaban su nombre en una demolición.
Quizá fue abolida como las grandes guerras de subsistencia en la que nadie le prestada auxilio, pero realmente era Ella la que no replicaba, todo por no molestar, por no hacer caer en peñascos las ilusiones de otros. Fue algo parecido a lo que aclamaba Nacho en su Mondúber; le sabe mal desangrarse pero tuvo que vivir entre las ilusiones de otros que para Ella fueron sólo basura de lo que ahora queda sarna.
 Su lucha era la de aprender a vivir en la inmundicia lo mejor que podía, todo porque el  portero volviera a sentirse enmarcado y vivo tras la marcha del amor de su vida.
Ella aprendió a callar aún cuando las uñas ajenas arañaban cada una de sus fotos, entre ellas varias de esas que nunca se podrán volver a hacer porque eran de las pocas que aparecía su madre. Pensaba ella que si en el rebelado no se habían velado tampoco debían porque hacerlo más tarde de ninguna de las maneras.
La nueva vida al final fue la que se volvió contra ella, la que le trajo desesperación porque el tiempo trascurriera rápido, porque todo acabara de una vez y consigo largas noches de taquicardia por la ansiedad de lobos aullando y desvalijando todo cuanto veían a su acecho, pero Ella seguía mintiendo sobre qué era lo que le producía esos pinchazos enormes en el costado en largas noches de verano.
También cuenta que la comida era buena, pero las condiciones del entorno no lo eran lo suficiente y ni las vitaminas la animaban a que comiera bien. Aquel lugar le producía astenia y muchas veces la boca en la taza del wc ha sido la que le trasmitía ese frescor que antes buscaba en la naturaleza. El plato crecía en vez de menguar y a menudo se juntaba la comida con la cena. Pero eso a Ella ya parecía darle igual, era el trascurso de los días de la semana lo que no le daba igual.
Paco-C


jueves, 16 de septiembre de 2010

LA Tª DE LAS COSAS

Ella es la que chupaba vinagrillos extrayendo desde pequeña la acidez de la existencia a la sombra de una buena higuera. Estimulaba su oído con la caída de las brevas maduras que se estampaban con el suelo levantado de cemento y la acariciaban sus hojas con los paseos de la hojarasca por su misma puerta. De su paso solo quedaba el polvillo de las almendras que picaba como los cientos de mosquitos que planeaban dar la salida de su veneno en los meses de verano.
Siempre le ha gustado aprender a hacerlas cosas sola, sin que nadie le mande, como desde pequeña ha estado acostumbrada. Aprendió a montar en bicicleta aprovechando los descuidos de unos primos lejanos que se distraían en desprender caracoles pegados en el tronco de un limonero, sin que nadie se diera cuenta salió disparada como el mismo Induráin, como todo un logro. Cuando aprendió a nadar pasó algo similar, no había forma de separarle las manos del bordillo de la piscina hasta que llegó de nuevo un descuido y comenzó a zambullirse en medio de aquel océano. También tenía tendencia a reclinarse sobre el palo de madera del hilo de tender buscando un soplo que le golpee el pecho para ser un poquito más libre, a la vez que decía mentalmente eso de te corto, te rajo, te saco el corazón y la primera válvula que veas será la que da error.
Aprovechó los riegos de verano de cada fanega de terreno para sumergirse en los bancales anegados de fango y la combinación perfecta entre el frescor del agua con el calor que desprende la tierra para sentirse así un poco más viva.
Nunca le dio asco nadar al lado de un ejército de ranas en medio de una balsa helada de riego que lo único que entonaban era un eco bañado de moho y algunas partículas de oxígeno. De igual modo compartía sol con lagartijas que patinaban sobre las fachadas, pero era demasiado modesta como para robarles un grado de temperatura.
Luego vinieron los aullidos, primero fueron los perros de los vecinos que conversaban por la noche cuando todo el mundo estaba acostado para no sentirse intimidados. Después pasaron al canto de un americano viejo que para ella siempre fue un animal del que huía por su plumaje negro y marrón. Era como si fuera el anuncio de que algún día se levantaría un poco más lejos de aquel lugar, quizá mucho menos poblado de naturaleza y donde abundarían los silencios entre muchos murmullos de lobos ávidos de quebrantar el olor a tierra mojada y los pinchazos con el roce de las esparragueras. Ahí empezó su vida asfaltada, su vida fría e hiriente con el vapor que desprenden las calles alejada de lo que fue el  remanso de su inocencia.
Paco-C

miércoles, 15 de septiembre de 2010

ELLA

Surgió del amor, la complicidad, el respeto y la dedicación de Chipi y el portero que llegó hasta su zaguán tirando a portería.
Ella es Ella, la misma que a veces parece pasar a ser otra persona en el recuerdo de sus gentes. La que siente y padece cuando a veces ni debería sentir ni padecer.
Creció con el olor a monte y salpicó de los charcos sentimientos y emociones a quienes tenía cerca. A todos colmaba de barro con tanta viveza. Entre sus delgados brazos y piernas se colaba el aire como queriéndole dar besos frescos. Era una veleta del modelo de somatotipo ectomorfo que intentaba adaptarse a la posición que soplase el viento.
Heredó del portero su afán se supervivencia ante ciertas inclemencias que marcarían su vida enganchando sus extensibles dedos de araña hasta la tela que le diera calor. Puede que también heredara de él el gusto por la poesía, la bici, el picante y sus luceros verdes que brotaron en plena primavera.
De Chipi calcó demasiadas cosas, Ella fue la herencia más exacta que Chipi podía dejar. Lo más parecido a ella y la mejor herramienta que le permitiera llegar a conocer a su madre. Esa era Ella con quién a veces la confunden desde su morfología pasando por las maneras, el instinto ahorrador, el preferir hacer ella misma las cosas antes que mandar a cualquiera hasta alguna manía que otra. Había cosas muy fuertes que las unían, otras no tanto.
Ella rebosa de distracciones, atenciones, cegueras, vaciados, fuegos, anhelos,  quereres, manchas, cosquillas, ajuares, canciones, censuras, abundancias, ocultaciones y muchos recuerdos que transcribe para no olvidarlos.

domingo, 12 de septiembre de 2010

LA ARQUITECTURA

Todo germina en una casa de campo realizada a dos manos, es decir en el centro había un espacio que da paso y distribuye las habitaciones de los lados. Los altos techos de cañizo y barro pintados con cal viva generaban una cubierta a dos aguas con la parte interior recubiertas con maderos. Algún madero había poblado de alguna incordiante carcoma. Por el contrario los suelos de cemento verdoso coloreado estaban ya muy gastados fruto de las raíces de higuera que se colaban con descaro dentro de la vivienda.

Chipi se adaptaba bien a todo o a casi todo, porque nadie se termina de adaptar a aquello que no le resulta adaptable. Es como los sofás de eskay, se vendían muy bien pero en verano te quedabas pegado.

Al principio sólo había un compromiso forestal, el cuál al año se escrituró entre los garabatos de las raíces de una higuera que ondulaban el solado provocando un epicentro en una balsa de aceite hasta que la muerte los separase y así fue.
Paco-C

sábado, 11 de septiembre de 2010

LA COMPATIBILIDAD

Puede que ambos se dieran cuenta que se encontraron sin buscarse alguna noche en un pueblo de secano cuando el portero además de sobrepasar los 12 Km que los separaban dio el paso y se acercó hasta Chipi.

Dice el portero que probaban su nivel de compatibilidad poco a poco, dedicándose tiempo en los espacios que el mundo tiene cerca del pulmón de aquel entorno y cargando sus propios pulmones para que se les hincharan y se les pusiera bien rojo el corazón.

Ese pulmón acabó incendiado por el fuego que el portero procesaba hacía Chipi y esta vez no era consecuencia del tabaco, sino de alguna llama que excedía de él y que todo el mundo conoce como amor, el amor de su vida. Él siempre dice que en ella vio todo lo que quería. Ya lo decía Eduardo Galeano, un fuego enciende a otro fuego, así que la hoguera se encendió y dio luz y calor a aquella gran pasión.

Tanta era aquella pasión que el corazón de Chipi estaba enfermo de tanto amor.
Paco-C

viernes, 10 de septiembre de 2010

CHIPI

Ella no sabe muy bien porque le decían Chipi o Chipitina. Sobrentiende que pudiera ser por ser la tercera mujer de cinco hermanos y la más pequeña de las mujeres. Ella nunca quiso preguntar y obvió el porqué.

Le han contado algunas anécdotas de cuando era joven a pesar de ser muy casera y poco noviera, pero sí que poseía algo que dejaba huella latente. Tuvo un amigo un tiempo cuenta su mejor amiga aunque no contó detalles, sólo que se escribían cartas desde la lejanía, ya que él era de fuera y tenía un gran talante.

Entre sus locuras destaca la vez que quitaban claveles de los invernaderos por la noche un par de amigas. Después de la hazaña se escondían en el coche todas muy juntitas para parecer una pareja y que el dueño no se acercara.

Una persona de temperamento frío y racional al llevar a cauce su vida. Daba las explicaciones mínimas y a veces creaba desconcierto, pero sabían que nada malo era lo que hacía, sólo veían imprecisa su actitud. Su cabezonería era algo que resaltaba. Lo bueno de ello era que cuando se daba cuenta de estar equivocada rectificaba y pedía perdón. Hay alguien que admira todavía mucho eso de ella.

Tenía la manía de dejarlo todo preparado por lo que pudiera pasar, claros ejemplos como lavar la ropa justo después de recogerse de fiesta puesto que no soportaba el olor de humo en la ropa o dejar listo el cofre como si fuera la última vez que lo abriera.

Sus puntos fuertes quizá fueron ser siempre mejor ama de casa de lo que debiera y la dedicación por cuidar a dos de sus sobrinos los primeros años de vida, mientras sus padres trabajaban, hasta que llegó el día de emprender el vuelo buscando su propia familia. Con los años se fue demasiado rápido sin apenas llevarse lo vivido.
Paco-C

miércoles, 8 de septiembre de 2010

EL PORTERO

Se dudó de su resistencia aunque fue un niño con más ganas que muchos de venir al mundo. Le costó estar en cama a todas horas durante un tiempo debido a las duras limitaciones que existían en 1958, ya que apenas había incubadoras. Logró sobrevivir a base de leche condensada y Pelargón. Ahora lleva algunas cicatrices escritas en la frente fruto de las travesuras de niño ocasionadas en el pico de una pared y de la caída de un pino. Si se pierde puede resultar fácil encontrarlo por las señales y por el color a monte frondoso de sus ojos. Le encanta el dulce y leer poesía. Nunca supo lo que era tener algún hermano.

Su vida pudiera estar enmarcada en el tamaño de una portería reglamentaria con respecto de su estatura. Una gran vida, quizá no tan recompensada como debería por más lejos que haya ido.
En el fútbol no pudo hacerse hueco por sus 158 cm escasos. Su entrenador lo felicitaba y a la misma vez se resentía de tener a un jugador tan bueno y no poder buscarle un sitio mejor. Tampoco se quejó nunca del tamaño de la bicicleta a pesar de tener las piernas cortas.

Lo que siempre le molestó fue la falta de soluciones del equipo dentro del campo. Nunca entendió porque ese ímpetu de agolparse todos alrededor del balón mientras el resto del campo estaba indefenso ante cualquier ataque. Inconscientemente su pasión por el fútbol pudo ser fruto de la vez que su padre le incitó a mirar debajo de la cama para mostrarle quien eran los Reyes Magos. Él se sentiría indefenso, derrocado ante ese balón que ocupaba un espacio debajo de la cama y quiso luchar por darle un espacio y un tiempo.

Si para las porterías demostró que no hay talla, tampoco importaban los zapatos que  venía calzando, sólo bastaba la talla adecuada para no perderlos.
Ha tenido varios vuelcos del corazón y otros tantos envasados al vacío entre sedimentos y una cabina de frío metal.

Ella dice que siempre pecó de tirarse demasiado rápido a coger el balón cuando apuntaban a portería. No se paraba a pensar si ese día llevaba rodilleras y coderas o estaba falto de equipación. No le importaba. Él disfrutaba así o al menos le compensaba no frenar en algunas curvas intentando quitarse un poco el polvo de los ojos.
Paco-C

martes, 7 de septiembre de 2010

A veces la llaman Chipi

A veces vienen fantasmas y se van, otras se quedan alimentando su mente con dúctiles espejismos de cuando era perseguida sin encontrar una salida con las palabras que no cuentan ni la mitad de sus quimeras

Nadie sabe dónde empezó y dónde se derrocó la batalla o si es persistente como sus constantes vitales.

Hay veces que las vidas pueden ser de cualquiera. Unas se cogen, otras se eligen o se mezclan. Están las que se prestan, las que hacen cola en alguna acera y otras vertidas en cualquier cementerio. Las hay también que quieren ser vidas cualquiera y otras que sólo se acarician.
Paco-C

Otras miradas