lunes, 28 de abril de 2014

EL CAMINO


A la mañana siguiente se despertó justo cuando la enfermera abrió la puerta avisando de que ya era la hora. Pese a la pastilla que le administraron para poder dormir, lo que de verdad le alivió fue dormir sujeta al pie de Él. Eso sí la relajaba más que cualquier otra cosa.

El desayuno de esa mañana serían únicamente unos sorbos de mascarilla de oxígeno y una pastilla debajo de la lengua que iría deshaciendo entre los pasillos estrechos en penumbra de camino al quirófano. Unas veces fue mirando al techo y otras mirándolo a  Él mientas derramaba alguna que otra lágrima recordando a Chipi.

El miedo hacía tiempo que se había ido ya. Sólo le quedaba un leve resquemor a las agujas y a permanecer despierta demasiado tiempo en aquel lugar esperando las torturas.

Cuando entró en aquel quirófano sólo se veían algunos pequeños espacios iluminados. Era difícil reconocer a alguien ahí dentro. Lo primero y lo último que recuerda fue pasarse de la cama a aquella mesa fría de metal.
Así empezó ese sueño largo y profundo para matarla y después resucitarla.


Paco-C

2 comentarios:

  1. Totalmente identificada,yo recuerdo qe esa noche no dormi nada y todo lo que pense...me ha gustado mucho la última frase.Besotes

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  2. Yo sí que dormí, pero a pesar de eso el cuerpo está intranquilo. Un beso para tí también!

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