A la mañana siguiente se despertó justo
cuando la enfermera abrió la puerta avisando de que ya era la hora. Pese a la
pastilla que le administraron para poder dormir, lo que de verdad le alivió fue
dormir sujeta al pie de Él. Eso sí la relajaba más que cualquier otra cosa.
El desayuno de esa mañana serían únicamente
unos sorbos de mascarilla de oxígeno y una pastilla debajo de la lengua que
iría deshaciendo entre los pasillos estrechos en penumbra de camino al
quirófano. Unas veces fue mirando al techo y otras mirándolo a Él mientas derramaba alguna que otra lágrima
recordando a Chipi.
El miedo hacía tiempo que se había ido ya.
Sólo le quedaba un leve resquemor a las agujas y a permanecer despierta demasiado
tiempo en aquel lugar esperando las torturas.
Cuando entró en aquel quirófano sólo se veían
algunos pequeños espacios iluminados. Era difícil reconocer a alguien ahí
dentro. Lo primero y lo último que recuerda fue pasarse de la cama a aquella
mesa fría de metal.
Así empezó ese sueño largo y profundo para
matarla y después resucitarla.
Paco-C
Totalmente identificada,yo recuerdo qe esa noche no dormi nada y todo lo que pense...me ha gustado mucho la última frase.Besotes
ResponderEliminarYo sí que dormí, pero a pesar de eso el cuerpo está intranquilo. Un beso para tí también!
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