viernes, 2 de agosto de 2013

VEINTE



Hoy es viernes, pero hace veinte años era lunes y todo era muy distinto. Tan distinto que nadie se hubiese imaginado como se hubiese tornado esta historia que todavía continua.

Ella tiene marcado ese día a sangre en su mente como si fuese hoy. Es su recuerdo más fresco de la niñez. Es el punto de partida donde dejó de ser tan niña para empezar a entender de qué trataba la vida; vivir para después recordar.
Hubiera dado cien mil veces su vida para que Chipi no se hubiera ido tan pronto, pero la muerte no le mira el diente a nadie aunque Ella aún no logre comprenderlo del todo. De un día a otro todos tomaban helados juntos para un rato más tarde llorar en corro la pérdida de Chipi aquel sórdido 2 de agosto que nada miró antes de llevársela.

Veinte años cargados de vivencias y sobretodo de su ausencia. Veinte años que vienen cargados con aquellos detalles que a Chipi le faltaron por cumplir. Las casualidades no existen. Chipi murió, pero para Ella no morirá nunca porque luchar por una significa luchar por la otra.

Chipi sigue viva en cada centímetro de su lánguido cuerpo, en cada recuerdo, en cada momento de felicidad, en cada sentimiento de ira, pero sobretodo en su instinto de lucha y en cada abrir y cerrar los cajones que pese a las mudanzas aún huelen a ella.

En breve sólo las diferenciará una cicatriz en el pecho. La que para una significará una señal de guerra en señal de vida y para la otra lo que estuvo a punto de ser y no pudo ser.

Paco-C




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