Una vez le dijeron que dijera que veía. Entonces entornó sus ojos y todo lo veía negro y compacto. No cabía nada turbio, acromático y guarnecido. No tintaba la luz ni un solo tono blanquecino, inocente e intacto. Ella cauta de ilusiones. Tiene argumentos para todas las batallas pero en sus descuidos se cuelan palabras mezquinas, alguna tóxica y raras sinceras.
Porta un esquema mental, desplegable en cualquier camino, tablero o ensueño. Cuando lo ve preciso y apremia el tiempo traza una esfera protagonista dentro su instinto, dividido en tres mitades. Tres mitades, tres mitades que a menudo duelen. La primera y más fáctil es la parte de lo que ¨le dicen¨ dónde lo protagonista no es lo que le dicen, sino lo que trascriben, que puede ser o no serlo, y si es, dejar de serlo. La segunda parte es más compleja, es la parte de lo que ¨puede ser¨, que puede ser de lo que nos parece que puede ser o no ser y parecer serlo. Y la tercera parte porta ese amplio espacio de lo que ¨es¨ que aún con toda la sinceridad dicha en ese momento y en cualquier otro, dejar de serlo.
Ya no es enemiga del tiempo, si tiene todo el tiempo del mundo. Ella, es la aliada de la reserva, de las acciones, la prudencia y los descuidos protagonistas de espabilar al ser.
Lo que dicen, lo que pueden decir y lo que realmente dicen. Hay demasiados descuidos por medio en los que caer y otros tantos en los que ahondar limpiando las heridas para protegerlas de cualquier dicho a medio decir por bocas secas de espanto con números fusilados que ni siquera están presentes.
Paco-C
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