Chipi se adaptaba bien a todo o a casi todo, porque nadie se termina de adaptar a aquello que no le resulta adaptable. Es como los sofás de eskay, se vendían muy bien pero en verano te quedabas pegado.
Al principio sólo había un compromiso forestal, el cuál al año se escrituró entre los garabatos de las raíces de una higuera que ondulaban el solado provocando un epicentro en una balsa de aceite hasta que la muerte los separase y así fue.
Paco-C
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