domingo, 12 de septiembre de 2010

LA ARQUITECTURA

Todo germina en una casa de campo realizada a dos manos, es decir en el centro había un espacio que da paso y distribuye las habitaciones de los lados. Los altos techos de cañizo y barro pintados con cal viva generaban una cubierta a dos aguas con la parte interior recubiertas con maderos. Algún madero había poblado de alguna incordiante carcoma. Por el contrario los suelos de cemento verdoso coloreado estaban ya muy gastados fruto de las raíces de higuera que se colaban con descaro dentro de la vivienda.

Chipi se adaptaba bien a todo o a casi todo, porque nadie se termina de adaptar a aquello que no le resulta adaptable. Es como los sofás de eskay, se vendían muy bien pero en verano te quedabas pegado.

Al principio sólo había un compromiso forestal, el cuál al año se escrituró entre los garabatos de las raíces de una higuera que ondulaban el solado provocando un epicentro en una balsa de aceite hasta que la muerte los separase y así fue.
Paco-C

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