Los fines de semana pasaban demasiado rápidos mientras que el resto de días se estancaban para ir dejando pedazos de vida clavados por el tiempo.
Cuenta Ella que sigue creyendo que esos lobos no toleraban que pasara fines de semana fuera de aquella caja y huyera con lo justo y necesario a oxigenarse, unas veces entre pinos por el arabesco y largo recorrido del trasvase Tajo Segura y otras, algo más lejos entre cabezos y secanos desertando su pequeña libertad en un sitio más sosegado dónde no le deslumbren las luces de la ciudad que tanto la esperaban para no dejar ni tan sólo colarse el aire por las barandas.
Está demasiado acostumbrada a saber que poner dentro de su maleta para por si vuelve, para por si no.
Paco-C
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